EMBAJADORES DE VIAJE
Naldi “El windsurf es pasión y transmitirlo es un sentimiento muy poderoso”
Spot preferido?
El Lago Mari Menuco en Neuquén –mi provincia. Un lugar muy especial ya que tuve el privilegio de dar mis primeros pasos en el windsurf. Los momentos más épicos los he vivido allí. Actualmente tengo mi casa frente al lago en la cual paso veranos y fines de semanas increíbles con amigos y gente con la cual crecí. Es mi lugar de entrenamiento principal porque esta a 40 minutos de donde vivo, Cippoletti.
Un atardecer único que viviste y aún lo sentís presente?
Una tarde en Ho’okipa, Hawaii. Un momento perfecto en el cual estaba inspirado, enfocado y motivado. Esa tarde estaba poseído por algo mágico, me salían todas las maniobras y tenia una sensación de satisfacción sin igual.
El mejor viento que navegaste?
Un viento oeste de 60 nudos en el Lago Barrreales, en Neuquén, con olas de hasta 4 mts.
Equipo de windsurf por excelencia?
Mi Hermosa Tabla JP Freestyle 92 lts y la vela que me propulsa, casi como única, la Wizard 4.2
Quién te inspira?
Felix Baumgartner, paracaidista extremo, llegando a más de 41 km de altura y tirarse en paracaídas hacia lo desconocido. Me inspira a saber que el límite está sólo en la mente y todo lo que uno se propone lo puede lograr, si uno es fiel y firme en sus convicciones.
Qué tirarías al océano en una caja cerrada?
El ego y el Egoísmo.
Hay cosas colgando en las paredes de tu cuarto?
Muchos cuadros de fotos mías. Me motivan y diariamente me recuerdan los momentos épicos navegando en diferentes lugares del mundo, y me da la fe que necesito cuando estoy desenfocado.
A qué siempre decís 'si’?
A ir donde sea … tengo un dicho personal: ‘Por las dudas hay que ir’.
Qué llevas con vos a todos lados?
Mi equipo de windsurf, mi iPhone y mi tarjeta de crédito –jaja.
Qué te da piel de gallina?
Sentirme vivo.
A qué le tenes miedo?
A no controlar al 100 % mi mente.

La nona de Arnaldo –de pura cepa tana– no podía pronunciar la ‘r’ de su nombre por lo que fue variando hasta quedar definitivamente en, Naldi. Nunca jamás conocí a nadie con ese nombre y esa exclusividad Naldi la tiene por-siempre-merecida. Naldi está perdidamente enamorado de la vida, del eterno contacto con las fuerzas de la naturaleza, de su indomable Patagonia y perdidamente enamorado del windsurf, su profesor y mentor.

Naldi respira pasión por un deporte que lo vio dar sus primeros pasos hace ya más de 20 años. Cuentan los libros de historia que una gran sequía durante el verano del 95’ provocó que el Lago Mari Menuco se retirase infinitos metros y se convirtiera en la playa perfecta para un Naldi de tan sólo 9 años. Un amigo del padre es quien le regala su primer equipo de windsurf, protagonista silencioso en esta historia de eterna devoción por el viento, el agua y el windusrf. Desbordado perseverancia, no dejó que nada le impidiera aprender, progresar, navegar y volar. ‘Siempre fui un autodidacta, lo único que tenía a mano para aprender eran VHS y una revista de wind que aparecía por Cippoletti -de vez en cuando. Me memorizaba todo, me iba al agua y me caía mil veces hasta que me salía el truco que quería.’ Estos son los aprendizajes de vida que al día de hoy Naldi agradece y los lleva tatuados en su día a día. A no rendirse, jamás decir que algo es imposible y a siempre ir con actitud por nuevos desafíos.

A los 19 años se va a vivir a Hawaii con el sueño de ser el mejor windsurfista del mundo. La meca. Una experiencia que lo dinamita y le saca su mejor versión en el agua. Codearse con los mejores del mundo se convierte en una adicción diaria e imposible de controlar. Hawaii lo hace evolucionar como windsurfista y como persona. Luego de un par de años de misticismo, aventuras y desafíos (dentro y fuera del agua) se regresa para su querida y eterna Patagonia. Lejos de ser un capítulo superado, Hawaii lo sigue abrazando y recibiendo por los próximos 10 años. Pocos windsurfistas argentinos se sienten más locales que Naldi en Hawaii.

La voz se le acelera cuando recuerda su reciente participación en la AWT (American Windsurfing Tour) y haber estado en el mismo round con monstruos como Kevin Pritchard y Levi Siver. El ultimo sello en su pasaporte es de República Dominicana, cuando se escapó a volar a Cabarete y su esencia ya le exige volver. Naldi es un soñador con los pies sobre la tierra y gusta de convertir sueños en realidad. Con infinitas horas en el agua y habiendo coordinado grupos de viajes y clínicas de windsurf, hoy es uno de nuestros embajadores WE favoritos para transmitir el alma y sentido que esconde la magia del windsurf.