EMBAJADORES DE VIAJE
Fran Delger “El río para mí es un mar, un mar dulce”
Spot preferido?
Cumbuco, Brasil. Un paraíso terrenal de agua caliente y plana. Un viento perfecto que sopla sin descanso todos los días.
Un atardecer único que viviste y aún lo sentís presente?
Todos y mejor aún si estoy navegando.
El mejor viento que navegaste?
Un sudeste épico de 35 – 40 nudos en Mardel con unas olas que daban miedo y yo con un 7m. Me acuerdo sentir la fuerza del mar, la locura del viento y el rugir de las olas al romper. Increíble. Una cosa de locos!
Tú equipo de kite por excelencia?
Cabrinha.
Quién te inspira?
Mi abuelo. Falleció pero viví con el desde chico.
Hay cosas colgando en las paredes de tu cuarto?
Un cuadro que me regaló una amiga con fotos de un viaje a Cumbuco y un cuadrito de madera que dice “hoy soy feliz”.
Qué llevas con vos a todos lados?
Mi billetera, mi celular, las llaves. Y la mejor onda y humor posibles.
Qué es lo que hace a una persona 'hermosa'?
Cuando están en paz y se muestran tal cual son.
Por último, qué te da piel de gallina?
Una experiencia mística.

Francisco ahora se llama Fran y deja crecer sus rulos de sal. Un hijo del mundo que juega a ser niño en Vans gastadas. En algún momento del 2007, mientras emprendía un negocio de pizzas caseras, la imagen del kiter domando el sudeste lo sedujo y lo obligó a comprar impulsivamente su primer equipo. “Voy a aprender”. – se dijo a si mismo inflando el pecho y alejando miedos. Y eso fue lo que sucedió. Solía juntarse con amigos del viento a torturarse con videos para luego salir corriendo al agua y ver qué podían imitar o inventar.

Entre risas los trucos salían y, atardecer tras atardecer, el kitesurf se fue convirtiendo en su amor incondicional. Las costas brasileñas lo empezaron a ver durante las temporadas, ayudándolo a ir limando y perfeccionando su estilo. No sólo conoció nuevos grandes amigos y sobrevivió al dengue, sino que entendió la magia detrás de ser instructor. Aprovechó esa empatía pacífica que trae de nacimiento y lo aplicó a su máxima pasión: el kitesurf. Pocas cosas lo movilizan más que ver a uno de sus alumnos navegando o tirando una magia. “Siento orgullo cada vez que logran sus objetivos y ver mi huella en un alumno, me eleva”.

Fran sencillamente se siente Fran cuando maneja su camioneta Mercedes del 81’ hasta el río y sale a tirar un borde. Le fascina perderse mentalmente en un río de agua plana y furia del sudeste. Su última gira fueron dos meses por Europa, en donde se debatió entre disfrutar familia en la mítica Roma y escaparse a los vientos de Tarifa. Hoy Fran Delger es responsable de la escuela de Kite Selailú en Puerto Tablas y embajador WE. Sueña con seguir compartiendo su pasión y seguir explorando el mundo.