EMBAJADORES DE VIAJE
Alice Garcia “Ando despeinada”
Spot preferido?
Mi casa es el río. Aunque las aguas cálidas son muy tentadoras.
El mejor viento que navegaste?
Cuesta del Viento, San Juan. Adrenalina pura.
Tú equipo de windsurf por excelencia?
No tengo, cualquiera que me haga disfrutar de una linda navegada.
Qué comida nunca probaste y te encantaría probar?
Merequetengue, salado o dulce.
Quién te inspira?
Mi mamá y su eterna energía.
Qué hace a una persona 'hermosa'?
Su transparencia, cuando muestran su alma y comparten sus talentos.
Qué tirarías al océano en una caja cerrada?
Cerrada pero que pueda abrirse con una simple brisa … tiraría todas esas emociones que nos nutren.
Cuál es tu objeto preferido dando vueltas por tu hogar?
La guitarra, aunque sólo aprendí dos canciones en los últimos años y los pinceles para pintar lo que aparezca.
A qué siempre decís 'si'?
¡A comer! Y cualquier salida al aire libre.
Qué llevas con vos a todos lados?
Las ganas de vivir! y... en esta etapa de mi vida también anteojos.
Hay algo que te de miedo perder?
La libertad.
Cuál es tu momento preferido del día?
Cualquiera.

Alicia, poco a poco, se fue convirtiendo en Alice, miss Alice para quienes supieron ser sus pequeños alumnos. Supo ganarse el título luego de haber oficiado de maestra de inglés en un colegio por la barriada de San Isidro. Oficialmente rebautizada, ya no suele responder a su antiguo nombre. Quizás ya no responde a esa antigua persona que supo ser y decantó en lo que es hoy. Tras cinco décadas, Alice es hoy una bella madre de tres hijos. Una madre eternamente despeinada. Confiesa que no es una gran admiradora del concepto espacio-tiempo y enérgicamente cree en ir detrás de lo que amamos y anhelamos y deseamos. Así fue crió a sus hijos, hoy adolescentes y orgullosos de una madre poco tradicional y de pura cepa. Alice es dueña de una locura, una locura puramente sana y serena que la impulsa a lo desconocido, la impulsa a la experiencia del vivir.

Derrumbando preconceptos, es la mera prueba de que todos somos capaces de encarar un deporte o actividad sin importar nuestra edad o mandatos sociales… Alice incursionó en el windsurf hace sólo cinco años y hoy –la infinita joven de pelos al viento– es instructora en Puerto Tablas y organizó varios viajes WE por Argentina y Brasil.

“Me acuerdo cuando subimos a un suizo a un carrito de supermercado y le cantamos el feliz cumpleaños ¡Pobre, no entendía nada!” –recuerda entre carcajadas y mirando al piso en picaresca vergüenza.

Los viajes WE para Alice tienen un único y genuino fin: diversión en su estado más puro. Esa diversión adolescente de tintes inocentes. Le encanta ser parte de una genuina comunidad de viajeros del viento en búsqueda de sonrisas y sesiones de windsurf sin fin. Se alimenta de esa buena vibra que los viajes disparan al éter y los revive con sincera añoranza. Luego de consumados años como maestra y trabajando para un reconocido restaurante, es merecidamente dueña de una paciencia zen. Una paciencia ancestral que la convierte en una excelente instructora de windsurf.

Atesora una sabiduría sin igual para entender la curva de aprendizaje de cada unos de sus alumnos. No discrimina en edades y realmente siente que no se es “joven” o “viejo” para aprender a navegar, sencillamente la hace feliz poder compartir su experiencia y conocimientos con todos aquellos que se le animen a la rosa de los vientos. Alice es puro corazón y parte de la familia WE.